CLARA EVIDENCIA DEL JUGUETE INÚTIL (I)
por
Gonzalo Escarpa
La belleza, fruto de la tendencia del hombre
al juego, es el puente que permite comunicar
la moral y la libertad.
Schiller
En Más allá
del principio de placer Freud se refiere al juego infantil como “una de las
prácticas normales más tempranas del aparato anímico”, y se centra en una de
sus investigaciones, denominada FORT-DA. Un niño repite siempre la misma
acción: recoge uno de sus juguetes y lo arroja mientras emite un sonido similar
a “fort” (“se fue”, en alemán). Al reaparecer los objetos, el niño exclama “da”
(“aquí está”; y he aquí uno de los posibles orígenes de la voz “Dadá” –aquí
está, aquí está-, más cabal que otras versiones literarias de la aparición del
término). “Ése era, pues, el juego completo, el de desaparecer y volver”,
explica Freud.
***
El psicoanálisis admite más interpretaciones de la
realidad que el mismísimo I- Ching, pues ambos se basan en el contenido
simbólico del objeto de su análisis.
Abro al azar el Libro de las Mutaciones. “Cuando uno no se jacta de sus
afanes y no pone sus méritos en su cuenta como virtudes, he ahí la más alta
magnanimidad”. La magnanimidad del que juega.
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Bajo, deslizo la cabeza dentro
de una precisa y limitada máscara,
convierto el tiempo ido en una cáscara,
me retrotraigo: escucho el canto: entro:
juego a ser cojo: en la difusa ausencia
de mi pierna inventada está la pierna
de todos, la soñada pierna eterna
de los pasos del mundo y su presencia.
Es un juego cualquiera, pero tengo
certeza del azar cuando lo juego,
y juego entonces a que juego, y pierdo.
No es un juego cualquiera: haz la de rengo:
lo mismo al caminar que al echar fuego
azar y realidad están de acuerdo.
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La búsqueda es la mayor parte de las
ocasiones el objeto y el objetivo de la búsqueda. Nunca se haya lo que se busca, pero la pulsión se va satisfaciendo en
el rodeo mismo de la búsqueda[1].
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“En el rodeo mismo de la búsqueda”
es un endecasílabo perfecto[2].
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Elegimos jugar, y al hacerlo estamos
eligiendo lo que no conocemos. Los artistas repiten esquemas a los que han
llegado, tras ímprobo trabajo o bien no tanto, y saben que volverán a funcionar
cuando sea preciso, adornando sus vidas con el éxito y el reconocimiento. Los
creadores, no obstante, persiguen igualmente un resultado, pero una vez lo
obtienen ya no sirve. Es desechado: la búsqueda debe continuar. Bartolomé
Ferrando, profesor de performance (performer de la pedagogía), explica
brevemente su poética: “Cuando trabajo, busco lo que no sé. Cuando lo sé, sigo
avanzando”.
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En la ciudad de Ibi, en Valencia,
existe un museo del juguete. En Figueres, Cataluña, se puede visitar el Museu
del Joguet, que incluye piezas pertenecientes a las colecciones de Salvador
Dalí, Lorca, Miró, Joan Brossa… Grandes coleccionistas de objetos y juguetes
fueron André Breton y Ramón Gómez de la Serna, titiriteros. Un títere es un
juguete, y algo más. Un poema es un juguete.
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Se denomina “juguete cómico” a un
género teatral breve de contenido humorístico y, por lo general, de escaso
valor literario, emparentado con el sainete. Dos características que solemos
encontrar unidas al concepto de “juego”: “breve” y “de escaso valor”. La
Asociación Mundial de Educadores Infantiles nos remite sin embargo a la teoría
de las inteligencias múltiples de Gardner, y nos informa de que los juguetes
son útiles para el desarrollo de la inteligencia lingüística,
lógico-matemática, espacial, físico-cinestésica, musical, interpersonal e
intrapersonal. Yo sueño, en realidad, con un juguete inútil.
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“A cada nota –dijo Colin- hago
corresponder un alcohol, un licor o bien un aroma. El pedal corresponde a un
huevo batido y la sordina al hielo. Para el agua de Seltz hace falta
un trino en el registro agudo. Las cantidades están en proporción directa a la
duración: a la semifusa equivale un dieciseisavo de unidad, a la negra la
unidad, y a la redonda cuatro unidades. Cuando se toca una canción lenta, se
activa un sistema de registro para que no aumenten las medidas –lo que daría un
cóctel demasiado abundante-. Y además se puede, si se quiere, según la duración
de la canción, hacer variar la duración de la unidad, reduciéndolo por ejemplo
a una centésima parte, para obtener una bebida en la que se tengan en cuenta
todas las armonías mediante una regulación lateral”. Así nació el pianóctel de
Boris Vian, y fue en La espuma de los
días.
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La Teoría del Objeto Puro, del
filósofo español Antonio Millán-Puelles (autor también de El problema del ente ideal), trata de demostrar que sólo podemos
demostrar que algo es real al compararlo con su posible irrealidad. Cuando
jugamos somos más irreales. Miramos el espejo desde atrás. Y, al fin, Todo es espejo, incluso cuando no te miras[3].
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¡No
proteste de ninguna manera! Calle o luche, lo que le parezca más prudente.
Joseph Roth
Callar: FORT
Luchar: DA
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Cualquier forma de arte es una emoción proyectada
mediante herramientas materiales. La poesía surge al desabastecer al creador de
esas herramientas y suplir su falta mediante el empleo del lenguaje, su ritmo y
su potencia visual, creado así un rumor que imita el sonido que
producen las palabras al chocar entre sí. Toda poesía es visual, toda
poesía es sonora, todo poema es un espectáculo lingüístico.
El poeta puede recurrir, de todos
modos, a la utilización de materiales diversos para aumentar el contenido
semántico, léxico, sintáctico y tal vez ontológico de sus trabajos. En un
primer momento, esto le conducirá probablemente a la hibridación genérica, a la
poesía visual, sonora, conductual. En una segunda fase, su deseo de
significación aumentará, haciéndose físico, y estará ya abocado a la búsqueda
permanente del juguete inútil.
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JUGUETE CÓMICO
Una música insufriblemente exquisita
suena al levantarse el telón, y vemos los bosques en un atardecer de verano.
Un cervatillo entra danzando y mordisquea
lentamente unas hojas.
Va con indolencia a la ventura por el suave
follaje.
Pronto rompe a toser
y cae muerto.
Woody
Allen
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Nos lo cuenta el propio Cortázar: fue Juan Esteban
Fassio, ‘patafísico argentino, el que se ocupó de construir la máquina para leer Rayuela, tras
practicar con un modelo que servía para leer a Roussel, otro escritor-juguete.
El esquema de la Rayuel-O-Matic incluye un jergón anexo para facilitar la
lectura en una cómoda posición. Este proyecto ha llegado a Internet: http://espanol.geocities.com/rayuel_o_matic/.

También llegó a la red[4]
aquella máquina de papel que fue el soneto exponencial Cien mil millardos[5]
de poemas (1014 posibles
combinaciones de los endecasílabos de diez sonetos) de Raymond
Quenau, célebre jugador adscrito al Obrador de Literatura
Potencial (OULIPO), que trató de fundir literatura y matemática para,
sencillamente, lograr que ambas disciplinas fueran más
divertidas.
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Leonardo da Vinci donó al mundo, además de
Giocondas, aparatosos aparatos como el òrgani
di carta (que no inventó, pero perfeccionó sobradamente), instrumento
musical de papel que anticipaba el teclado del acordeón. Cuando ya todo esté
inventado, quedará aún la posibilidad de combinarlo de otra forma. Algo así
estarían pensando Olaf Ladousse (ilustrador y miembro de la banda de música
FORT-DA Los Caballitos de Dusseldorf)
y Fela Borbone (ruidista y técnico de lo probable, ingeniero constructor de
guitarras eléctricas con desechos) cuando acercaron a nuestra realidad los
“doo-rags”, que ya habían utilizado el grupo homónimo en Tucson, Arizona, en
1990: ecológicas y agudísimas máquinas de distracción sonora al alcance de
todos[6].
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Según Aristóteles, los
niños pueden sacar provecho saludable de sus juegos: “Hasta la edad de cinco años,
tiempo en que todavía no es bueno orientarlos a un estudio, ni a trabajos
coactivos, a fin de que estos no impidan el crecimiento, se les debe, no
obstante, permitir movimientos para evitar la inactividad corporal; y este
ejercicio puede obtenerse por varios sistemas, especialmente por el juego”.
Afirma también que “la mayoría de los juegos de la infancia deberían ser
imitaciones de las ocupaciones serias de la edad futura”.
Dos empeños que no
puedo entender. ¿Por qué justificar el juego, que es sin ninguna duda una de
las actividades más fácilmente comprensibles per se? Y, por otro lado, ¿no es más cierto que la mayoría de las
ocupaciones “serias” no son sino imitaciones de los juegos de la infancia?
¿A qué estaba jugando Guy Debord cuando cubrió las tapas de sus Mémoires con papel de lija?
[1] Laura P. Ferreyra
[2] “Es un endecasílabo
perfecto” es un endecasílabo perfecto. El Metro de Madrid regala otro:
“agárrese con fuerza al pasamanos”.
[3] Jaime Royo-Villanova
[4] Existen muchas revisiones, pero tal vez la más exacta sea http://uncontrol.com/deploy/content/EXPERIMENTS/massin/massin_big.html
[5] Es importante aclarar
que el millardo es el número natural que equivale a 109, es decir,
mil millones. Cien mil millardos son por lo tanto 100.000.000.000.000 de poemas posibles, que son los
que obtenemos al combinar los versos de la obra de Queneau.
[6] Un manual que
explica la fabricación de estos ingenios musicales lo-fi puede encontrarse en http://www.arte-acaro.com/htmls_varios/arteacaro.coser.y.cantar.8.html